Leer se ha vuelto un ejercicio esencial para convivir en sociedad: en casa, por la calle, en un restaurante, viajando en coche o en el trabajo, la lectura es uno de los medios a través de los cuales recibimos más cantidad de información. “Leemos” letras, pero también números, imágenes, fotos, símbolos, expresiones faciales, movimientos… Prácticamente todo lo que da sentido a nuestra vida. Obviamente, es posible vivir sin visión, pero estaremos de acuerdo en que la vista es uno de nuestros sentidos más preciados y hay que cuidarla como se merece.

 

Señales de alerta

Prevenir las afecciones visuales no siempre es posible. Muchos problemas de la vista son genéticos, otros son adquiridos sin causa aparente, algunos están relacionados con la edad… Aprender a identificar los síntomas de los trastornos más comunes es esencial para diagnosticar el problema lo antes posible y empezar a tratarlo. ¿Cuáles son las señales de alerta de los principales problemas de visión?

 

Los síntomas dependen de la dolencia que se padece. En el caso de la miopía, esta se identifica por la dificultad que presenta la persona afectada al realizar actividades como leer carteles, identificar personas en la lejanía y, en general, distinguir claramente objetos que se encuentran a una distancia considerable. Sin embargo, las personas miopes no muestran problemas a la hora de leer cartas o libros, y pueden enfocar con claridad objetos cercanos.

Si se padece cataratas, en cambio, un signo de alerta es tener la visión nublada, dificultad para identificar los colores, visión doble o notar cierta pérdida de campo visual. Si el problema es el estrabismo, se tiene una percepción distorsionada del entorno.

 

En cualquier caso, existen diversos síntomas relacionados con los problemas de visión que pueden ser la señal de alarma que nos indique la necesidad de visitar a un oftalmólogo. Se trata de los dolores de cabeza frecuentes, el lagrimeo, los mareos, el enrojecimiento de los ojos, la dificultad para leer durante mucho rato o ver las luces brillantes, por ejemplo. En estos casos, lo ideal es acudir a un especialista para que revise el estado de nuestra salud ocular y, si es necesario, que establezca un tratamiento conveniente para el problema diagnosticado.

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Los 9 problemas más comunes

Los ojos son una parte del cuerpo realmente sensible y pueden dañarse con facilidad. Por diferentes causas, existen multitud de trastornos y problemas de salud relacionados con la vista. Algunos de los más habituales son:

  1. Las cataratas. Implican que la vista vaya tornándose opaca. Es común principalmente entre las personas mayores y, generalmente, se puede corregir operando.
  1. La miopía. Las personas que la padecen tienen problemas para enfocar correctamente objetos a larga distancia. La manera de corregir este trastorno es utilizando gafas o lentillas, aunque también existe la posibilidad de pasar por quirófano para solucionar este problema.
  1. El astigmatismo. El problema es similar al de la miopía, pero incluyendo la dificultad para enfocar objetos cercanos. Se corrige igualmente empleando lentes o mediante una sencilla operación.
  1. La hipermetropía. Es un trastorno muy corriente. En este caso, existe una mala percepción de los objetos cercanos. Al igual que la miopía y el astigmatismo, se trata fácilmente mediante el uso de lentes correctoras o en el quirófano.
  1. El glaucoma. Aumenta la presión intraocular. Si no se corrige, puede acabar alterando el nervio óptico. Una forma de tratarla es con cirugía láser.
  1. El estrabismo. Los ojos no están correctamente alineados entre sí y se genera una percepción defectuosa del espacio. Hay diferentes maneras de tratarlo, entre ellas la cirugía o la oclusión de un ojo.
  1. La blefaritis. Causa la inflamación de los párpados, lo cual puede llegar a resultar realmente molesto. Se trata empleando una medicación específica, como pomadas o antibióticos.
  1. Ojo vago. Se conoce también como ambliopía. Es un trastorno que consiste en una pérdida de agudeza visual sin una causa aparente, y que puede estar relacionado con otras dolencias, como el estrabismo.
  1. El desprendimiento de retina. No es muy común, pero es una de las enfermedades oculares más graves, ya que puede causar una pérdida total de la visión. Debe tratarse con celeridad utilizando técnicas quirúrgicas.

 

El papel de la prevención

Los trastornos oculares pueden ser debidos a factores genéticos, a un evento traumático o a un proceso natural. También, en algunos casos, tienen su origen en una mala práctica o hábitos poco saludables.

Actuando sobre las causas que podemos controlar, se pueden prevenir algunos de los problemas relacionados con la visión: por ejemplo, para no forzar la vista, es conveniente leer con una iluminación adecuada. Igualmente, es recomendable descansar unos minutos cada dos horas cuando se utiliza un ordenador, evitar contrastes de luz fuertes o mantener limpio el cristal de las gafas. En el caso de las gafas de sol, deben disponer de filtros adecuados para rayos ultravioletas y estar homologadas.

Por otro lado, también influye llevar una vida sana, por lo que comer saludablemente, hacer deporte y evitar sustancias como el tabaco o el alcohol también ayudan a prevenir los trastornos de la vista. Por último, al más mínimo síntoma de afección, se debe visitar al médico para evitar que el posible trastorno se agrave.