La fiebre en sí no es una enfermedad, sino un síntoma de algún problema de salud subyacente, como la presencia de un agente infeccioso en el organismo. Pero no siempre nos indica que algo va mal en nuestro cuerpo: muchas vacunas pueden causar fiebre tras su administración, y ello suele ser una señal de que están generando la respuesta que buscan en el organismo.

No obstante, en la situación actual, teniendo en cuenta que la fiebre es uno de los síntomas característicos de la covid-19, debemos estar más atentos que nunca cuando aparece. ¿Cuándo se debe consultar con el médico? Si nuestra temperatura corporal aumenta a más de 38 ºC y/o si está presente durante varios días, lo recomendable es llamar al médico para que determine si debemos realizarnos una prueba para descartar el coronavirus.

 

¿Qué causa la fiebre?

Es importante remarcar que la fiebre puede tener muchos otros orígenes, desde infecciones de oído hasta problemas gastrointestinales… Y es que se trata de un mecanismo de defensa que inhibe el crecimiento de células malignas y reduce la multiplicación de los microorganismos, al mismo tiempo que disminuye la producción de toxinas producidas por estos.

Las infecciones que con más frecuencia provocan la subida de la fiebre suelen ser las respiratorias (como enfermedades gripales o resfriados, dolores de garganta, las sinusales, mononucleosis infecciosa y bronquitis), las infecciones urinarias, las de oído, la gastroenteritis, la neumonía, las infecciones óseas, la apendicitis, la tuberculosis, infecciones cutáneas, la meningitis, etc.

En algunos casos, los trastornos inflamatorios (a veces autoinmunes) o tomar ciertos medicamentos –algunos antibióticos, antihistamínicos y anticonvulsivos– también pueden causar fiebre.

 

La fiebre en los niños

Cuando los niños tienen fiebre, que puede ser a menudo, los padres acostumbran a alarmarse. Pero hay ciertas actitudes y comportamientos que pueden ayudar a determinar si esa fiebre esconde algo grave. En muchas ocasiones, la fiebre es algo pasajero que, si no supera los 38 ºC, los pediatras recomiendan no tratar. En esos casos, el menor tiene un buen aspecto (la piel es de color normal), sigue queriendo jugar, come y bebe normalmente (aunque es posible que coma menos). Pero si el niño llora desconsoladamente, se siente irritado, presenta dificultad para permanecer despierto, presenta manchas o sarpullidos, tiene el cuello rígido o dolor de cabeza, le cuesta respirar, convulsiona o le duele el abdomen, está claro que hay que acudir al médico rápidamente.

 

A los bebés, un exceso de ropa o una temperatura del ambiente demasiado alta puede provocarles fiebre, ya que su organismo está en desarrollo y todavía no es capaz de regular la temperatura corporal. Cuando eso ocurre, siempre que se haya descartado cualquier otro motivo, lo recomendable es quitarles la ropa (dejarlos en ropa interior, preferiblemente de algodón) y darles algo de beber.

Otras situaciones en las que los niños pueden presentar un aumento de la fiebre son tras la administración de una vacuna o fruto de la dentición, casos en los que un antipirético recomendado por un médico puede aliviar sus síntomas.

En cualquier caso, si el origen de la fiebre es otro, se debe acudir al pediatra para que haga un diagnóstico y determine qué medicamento es el más adecuado para tratar la posible causa del problema.

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Cómo medir la temperatura

Los termómetros tradicionales de mercurio están dando paso a aparatos electrónicos digitales, mucho más fiables, efectivos y, sobre todo, mucho más seguros (el mercurio es una toxina ambiental). Existen diferentes tipos, aunque lo habitual es tomar la temperatura así:

 

  • Bajo la axila: Es el método menos incómodo, aunque es más lento que los demás. Basta con levantar el brazo y colocar el termómetro bajo la axila durante el tiempo necesario para que el aparato realice una medición efectiva.
  • Temperatura timpánica: Existen termómetros específicos para medir la temperatura en el oído, que realizan su medición mediante rayos infrarrojos, muy efectivos para adultos y bebés mayores de tres meses (suelen desaconsejarse antes, ya que los conductos auditivos son demasiado pequeños).
  • Por infrarrojos. Con la pandemia de la covid-19, ha aumentado el uso de los termómetros láser. No son los más precisos, pero permiten obtener unos resultados orientativos de forma fácil y muy rápida, casi instantánea. Por ese motivo, son los que se utilizan habitualmente en los cribados masivos.

 

¿Cómo reaccionar ante la fiebre?

A pesar de ser una respuesta natural para combatir enfermedades, el aumento de la temperatura corporal puede provocar malestar, escalofríos, delirios, deshidratación e incluso convulsiones.

Para combatir esos síntomas y hacer bajar la fiebre, podemos seguir las siguientes recomendaciones:

 

  • Identificar qué está causando la fiebre y administrar la medicación adecuada, siempre bajo prescripción médica.
  • Atacar directamente la fiebre con medicamentos antipiréticos (algunos analgésicos, como el paracetamol o el ibuprofeno, suelen ser los más utilizados; pero consulta siempre al médico cuál puedes tomar, para evitar contraindicaciones).
  • Destapar al afectado y proporcionarle ropa ligera.
  • Si la temperatura del ambiente es excesivamente alta, abrir una ventana o airear la estancia para que disminuya.
  • Aplicar compresas tibias en la frente y en la nuca. Un baño con agua templada (nunca fría, porque podría provocar un choque térmico) o un baño de esponja pueden ayudar a refrescar a alguien con fiebre. Esto es especialmente eficaz después de suministrar un medicamento.
  • Combatir la posible deshidratación bebiendo líquidos lentamente.