Un holter es una prueba cardiológica que permite monitorizar el corazón de una persona durante mucho rato, incluso durante algunos días, mientras ésta hace su vida normal. Con este método se consigue tener una especie de electrocardiograma de larga duración, lo que permite afinar el diagnóstico en casos de arritmia o episodios de isquemias -falta de riego en el corazón- que pasen desapercibidos para el paciente.

El aparato consta de varios cables con pegatinas en los extremos –electrodos-, que se enganchan en diferentes puntos del pecho del paciente. Estos cables van a parar a una cajita, que es la que va recogiendo y grabando las señales eléctricas que detectan los cables. Para realizar la prueba, no es necesaria ninguna preparación especial, pero sí se aconseja llevar ropa ancha y cómoda mientras se lleva el holter, para evitar que se enrede con los electrodos. También se aconseja no llevar piezas metálicas -anillos, pendientes, botones, collares…- para evitar interferencias y, obviamente, el paciente no se puede duchar mientras lleve el aparato.

Aplicaciones de la prueba

Normalmente, los médicos solicitan la realización de un holter para diversas situaciones:

  • Personas en las que se sospecha que pueden sufrir algún tipo de arritmia pasajera y que no se detecta si se realiza un electrocardiograma. Puede tratarse de personas que noten palpitaciones irregulares del corazón o que tengan mareos o pérdidas de conocimiento.
  • Cuando el médico quiere saber si a lo largo del día la persona tiene algún episodio de falta de riego en el corazón.
  • Para comprobar si funciona correctamente el tratamiento que recibe un paciente a la hora de controlar las alteraciones en el ritmo o la frecuencia cardíaca.
Imatge de Jason7825 a en.wikipedia

Imagen de Jason7825 en en.wikipedia

Existen dos tipos de holter, el continuo y el que realiza registros intermitentes. En el primer caso, el aparato monitoriza constantemente el corazón del paciente mientras realiza su vida normal; y en el segundo, el aparato lo activa el paciente en el momento en que nota algún síntoma extraño.

Sin contraindicaciones

El holter es una prueba sin contraindicaciones, pero sí que es conveniente comunicar al médico los medicamentos que se puedan estar tomando. Tampoco produce efectos adversos, ya que el aparato no emite radiaciones y tampoco es posible un calambre por descarga eléctrica. Después de la prueba, tampoco se necesitan cuidados posteriores.

En el caso del holter continuo, el paciente debe ir a la consulta médica, donde le colocarán el aparato -los electrodos y la cajita-. Si se tiene mucho pelo en el pecho, quizás es conveniente afeitarlo, para garantizar que los cables se enganchen bien y no se desprenden. El aparato debe llevarse las horas o días que indique el médico y, pasado este tiempo, el paciente debe volver a la consulta para la retirada del holter. Es habitual que el médico pida al paciente que anote los síntomas que detecte mientras lleva el aparato -dolor, mareo, palpitaciones…- para después relacionarlos con posibles alteraciones en el registro que realiza el holter.