Seguro que alguna vez habéis visto por la televisión que, los deportistas de élite que acaban de fichar por un equipo, una de las primeras cosas que hacen es una revisión médica. Y en esta revisión, los vemos correr en una cinta con electrodos en el pecho. Esto es lo que se conoce popularmente como una prueba de esfuerzo y, en el ámbito sanitario, como una ergometría.

La palabra deriva de dos conceptos griegas, ergon y metron, que se pueden traducir como trabajo y medida. Por tanto, se trata de medir la respuesta del cuerpo, especialmente del sistema cardiovascular, cuando se le somete a un esfuerzo continuado. De la prueba sale un resultado positivo -si se detecta alguna anomalía- o negativo -si no se detecta ninguna-.

Cómo se hace la prueba

La prueba consiste en andar sobre la cinta -o pedalear en una bicicleta estática-, a la que se le aumenta periódicamente la velocidad y la inclinación. La prueba suele durar una hora -incluyendo la preparación-, por lo que el desgaste a realizar es importante. El proceso termina cuando el médico considera que ya se ha llegado al umbral de esfuerzo adecuado o si el enfermo nota algún síntoma: dificultad en la respiración, dolor torácico, cansancio extremo…

Lo habitual es que la prueba se haga con unos electrodos en el pecho -un electrocardiograma- y una manga en el brazo para comprobar la presión arterial. A veces, los médicos también pueden considerar necesario realizar, tras el esfuerzo, una ecografía del corazón y, en el caso de algunas patologías, otras pruebas complementarias.

Para realizar la prueba, hay que tener en cuenta estos consejos:

  • Vestir ropa y calzado cómodos.
  • No comer ni beber una hora antes de la prueba. Pero tampoco es conveniente un ayuno prolongado, para evitar el riesgo de una bajada de azúcar.
  • Evitar las comidas abundantes en las 4 horas previas.
  • Informar al médico de la medicación que pueda estar tomándose por si considera que puede interferir en la prueba.
  • No consumir bebidas alcohólicas ni con cafeína en las 3 horas anteriores.
  • Evitar el ejercicio físico intenso o no habitual en las 12 horas previas.

 

Robert Davis of Clarkston has a outpatient stress test run by exercise physiologist's Richard Andrevzzi and Donna McCollom in the Royal Oak hospital.

Afecciones cardíacas

Los médicos suelen solicitar una ergometría cuando sospechan que el paciente puede tener algún problema en el sistema cardiovascular. En ocasiones, hay patologías que pueden pasar desapercibidas en un electrocardiograma convencional y aparecen cuando se somete el cuerpo a un esfuerzo importante. Algunos signos que utilizan los médicos son si el paciente tiene dificultades a la hora de respirar, un aumento del ritmo cardíaco, latidos irregulares o palpitaciones.

También se aconseja realizar una prueba de esfuerzo si una persona quiere empezar a hacer deporte de cierta intensidad y no está acostumbrada. Es una buena forma de saber cómo responderá el cuerpo ante el ejercicio físico y poder actuar así en consecuencia. Para los deportistas habituales, se recomienda realizar una ergometría una vez al año, sobre todo después de las vacaciones, cuando arranca una nueva temporada. Con ello, se descartan posibles afecciones cardíacas de reciente aparición.