En un mundo en el que las personas llevamos un ritmo de vida cada vez más frenético, en el que el trabajo suele ocupar la mayor parte de nuestro día y las responsabilidades asociadas pueden llegar a ser muy sofocantes, es inevitable que los problemas laborales se diversifiquen, se conviertan en algo cotidiano y, en muchos casos, incluso provoquen problemas de salud. Uno de ellos es la adicción al trabajo, un trastorno que no es extremadamente habitual, pero que, a causa de la pandemia y de la instauración del teletrabajo, se ha vuelto más frecuente.

La inmensa mayoría de los seres humanos dedicamos una importante parte de nuestra vida al trabajo, del que obtenemos un salario para sobrevivir y hacer frente económicamente a nuestras necesidades. No obstante, aunque lo habitual es hacer una jornada de aproximadamente ocho horas, hay personas que, por determinados motivos (laborales, personales o psicológicos), extienden su horario laboral hasta las 12, 14 o 16 horas. A veces, este comportamiento puede ser la señal de alarma de la existencia de una adicción al trabajo.

 

Un trastorno real

Según pasa el tiempo, y como resultado del ritmo económico de la sociedad, las empresas se vuelven cada vez más dinámicas y muchos trabajadores se marcan objetivos mucho más altos, que implican un nivel de exigencia notablemente superior. Esta tendencia puede desencadenar la aparición de un trastorno psicológico conocido como workaholism, una palabra anglosajona que define la adicción al trabajo.

Esta patología es mucho más grave e incidente de lo que podamos llegar a imaginar. De hecho, la Organización Mundial de la Salud advierte sobre sus importantes consecuencias, ya que puede ser el origen de grandes problemas de salud mental (y fisiológica), no solo en el adicto, sino también en sus seres queridos y familiares cercanos. Y es que, cuando el problema aparece, el trabajo ocupa todo el tiempo y los esfuerzos disponibles y la persona deja de lado el resto de actividades y relaciones personales.

 

Síntomas de la adicción al trabajo

Como toda enfermedad, la adicción al trabajo aparece acompañada de varios síntomas. Conocerlos y saber distinguirlos es importante para poder prevenir su aparición y evitar que este trastorno se agrave o evolucione de manera negativa. Porque, al igual que el resto de adicciones, la del trabajo se agrava con el paso del tiempo. Algunos de sus síntomas son:

 

  • Control desmesurado: Se experimenta una fuerte tendencia a querer tenerlo todo bajo control y a supervisar cualquier tarea laboral o actividad en la que se intervenga de forma activa.
  • Prisa e impaciencia: Los adictos al trabajo suelen mirar el reloj continuamente y, a menudo, sienten la necesidad de hacer sus tareas rápidamente, con prisa por terminar y empezar otra actividad.
  • No ver el problema: Como en la mayoría de adicciones, las personas afectadas no creen estar enfermas ni reconocen su problema hasta que es evidente.
  • Percepción distorsionada de la realidad: Salirse de las pautas de comportamiento habituales y relacionarlo todo con el trabajo es uno de los principales indicadores de que algo nos puede estar sucediendo.
  • Incapacidad para desconectar: No ser capaz de disfrutar cuando se está de vacaciones, padecer síndrome de abstinencia o estar pendiente del correo electrónico o del móvil profesional durante el tiempo libre son signos de un posible problema de adicción al trabajo.

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La conducta del adicto

La gente que padece este trastorno suele actuar de forma similar, siguiendo unos patrones de conducta. Hay rasgos fácilmente detectables en un adicto al trabajo, tales como su alta implicación laboral, el mal humor que presentan cuando no trabajan, la falta de aficiones y preferencias de ocio, la lucha constante por acumular logros laborales o la impaciencia y la falta de tolerancia cuando se trabaja en grupo.

Asimismo, muchos de esos factores suelen surgir a raíz de un fuerte sentimiento de inferioridad que les conduce a la lucha constante por lograr el reconocimiento de los que les rodean, lo que acaba por convertirse en un elemento totalmente adictivo.

Otra consecuencia de esta adicción es el aumento del consumo de ciertas sustancias, como pueden ser el café, el alcohol, el tabaco o ciertos fármacos, que incrementan el estado de vigilia. Asimismo, también es frecuente sufrir alteraciones del sueño, debido a la incapacidad de gestionar el tiempo libre. No obstante, hay que tener en cuenta que, a pesar de ser común relacionar la adicción al trabajo con las personas que tienen un empleo, este trastorno también puede afectar a individuos con trabajos no remunerados y hobbies.

 

Cómo tratar la adicción al trabajo

La adicción al trabajo puede aparecer tanto en hombres como en mujeres de diferentes edades, independientemente de la profesión que desarrollen, aunque algunas de las más susceptibles de albergar estos casos son, por ejemplo, las de abogado, empresario, periodista o médico.

 

Para poder tratar esta enfermedad…

– El primer paso es reconocer que se está enfermo.

– Una vez asumido el problema, se debe valorar la situación actual y elaborar una imagen realista de cómo es uno mismo.

– A continuación, se debería sopesar si vale la pena seguir con el ritmo de vida actual y establecer unos objetivos vitales, reconsiderando el concepto asumido acerca de qué significa alcanzar el éxito en la vida.

– En relación al trabajo, la persona enferma debería establecer unos horarios fijos laborales con los que debería cumplir sin excepciones, incluir tiempos de descanso y delimitar mejor sus tareas y funciones en la empresa.

– Del mismo modo, la persona adicta debería hacer un esfuerzo por recuperar el tiempo dedicado a las actividades de ocio y a los seres queridos, e ir reduciendo poco a poco la jornada laboral.

– También debería valorar la posibilidad de visitar un psicólogo para que le ayude a gestionar la situación.

 

Agravado por la pandemia

La pandemia de covid-19 ha acelerado la instauración del teletrabajo en muchas empresas. Algunos estudios, como el de Cigna International Markets, en colaboración con Kantar, muestran que la nueva modalidad de trabajo ha aumentado la satisfacción laboral de los empleados, pero, aun así, también ha provocado que se trabajen más horas y que las personas experimenten una menor capacidad de desconexión. El hecho de estar en casa, disponible prácticamente en cualquier momento del día, puede originar la aparición de ansiedad, nerviosismo y trastornos como la adicción al trabajo.

Si crees que tú o algún familiar tuyo puede estar padeciendo este problema, no dudes en consultarlo con el médico o en pedir ayuda psicológica.