Existen diferentes métodos de anticoncepción o control de la natalidad. Cada uno de ellos tiene sus indicaciones, ventajas, inconvenientes y grado de seguridad. Por ello, es importante consultar con los profesionales sanitarios e informarse antes de elegir la opción más adecuada en cada caso.

 

El uso de los métodos anticonceptivos permite prevenir embarazos no deseados, planificar el número de hijos que se deseen o determinar el intervalo entre embarazos. Existe una gran variedad de métodos para la mujer y otros exclusivos para el hombre. Algunos son reversibles y otros permanentes.

 

A la hora de escoger un método de anticoncepción, lo mejor es consultar con el ginecólogo o con el médico de cabecera para orientarse sobre los más adecuados. Es posible que haya que probar varios hasta dar con el que más nos conviene o, en el caso de los métodos hormonales, se tenga que ir cambiando de anticonceptivo, según vayan cambiando las circunstancias personales o las necesidades. También pueden combinarse métodos para una mayor protección.

 

Métodos de barrera

Suelen ser los más utilizados. Su objetivo es impedir el paso de los espermatozoides hacia el útero.

  • El preservativo, tanto masculino como femenino, resulta eficaz para prevenir embarazos y como protección frente a infecciones de transmisión sexual, incluido el VIH. El masculino, también conocido como condón, es una funda muy fina de látex que se coloca sobre el pene en erección. Cuando se eyacula, el esperma queda en el extremo cerrado, evitando así el paso del semen a la cavidad vaginal.
  • El preservativo femenino es una funda de un solo uso hecha de un plástico muy fino, pero muy resistente (poliuretano), que se presenta lubricado con una sustancia a base de silicona. Recubre las paredes de la vagina y también la vulva. Está provisto de un anillo interior que sirve para su colocación dentro de la vagina y otro exterior que permanece plano. Su precio es más elevado que el del condón y también es más difícil de colocar que este, pero lo pueden usar personas alérgicas al látex.
  • El diafragma es un capuchón de látex flexible que se coloca en el fondo de la vagina, cubriendo por completo el cuello del útero, y que impide el paso de los espermatozoides. Tiene que ir acompañado de espermicida. El personal sanitario debe aconsejar cuál es el tamaño más adecuado y enseñar a la mujer a colocárselo. No se recomienda para las mujeres que tienen tendencia a infecciones de las vías urinarias.
  • Por su parte, el uso de espermicidas solos tiene una menor eficacia. Se pueden encontrar en forma de óvulos vaginales y cremas y se aplican unos 10 minutos antes de la penetración. Son sustancias químicas que impiden la movilidad del espermatozoide y acortan su vida media, pero tienen un tiempo limitado de seguridad y, si se realiza más de un coito, deben aplicarse de nuevo.

 

Métodos hormonales

En este grupo se encuentran los métodos por vía oral (píldora, minipíldora y píldora postcoital); por vía intravaginal y transdérmica (anillo vaginal y parche); los métodos inyectables (la inyección mensual o trimestral) y el implante subcutáneo (de una o dos varillas). Es imprescindible el control médico para usarlos.

  • Los anticonceptivos orales tienen una eficacia del 99% en la prevención del embarazo. Las denominadas “píldoras anticonceptivas” se toman en grageas y la mayoría contienen estrógeno y progestina, dos hormonas que inhiben la ovulación y engrosan la mucosa cervical, que bloquea el esperma e impide que los espermatozoides fecunden los óvulos. La píldora anticonceptiva debe tomarse cada día a la misma hora. Si la presentación es de 21 o 22 pastillas, se deben tomar con un intervalo de seis o siete días de descanso entre cada envase. Cuando el envase es de 28 comprimidos no hay que dejar de tomarlos. Es importante no olvidar ninguna toma, ya que su eficacia no está garantizada en caso de olvido.
  • Otro método hormonal que resulta eficaz es el anillo vaginal. Se trata de un aro flexible de un material parecido al plástico que libera hormonas similares a las de la píldora anticonceptiva que son absorbidas por la mucosa de la vagina. Se coloca un anillo en la vagina durante 3 semanas y se retira una semana para tener menstruación. Tras la semana de descanso se coloca otro. También se puede colocar el primer día del ciclo un parche anticonceptivo sobre la piel que se cambiará semanalmente durante tres semanas seguidas.
  • En cuanto a los anticonceptivos inyectables, se administran cada tres meses cuando solo contiene progestina y cada mes, si contienen estrógeno y progestina combinadas.
  • Por último, mediante el implante subcutáneo se insertan bajo la piel del antebrazo una o dos varillas del tamaño de una cerilla en una pequeña intervención con anestesia local. La varilla va liberando paulatinamente una hormona que produce un efecto anticonceptivo prolongado. Tiene una duración de 3 a 5 años, según sea el implante. El principal inconveniente es que cambia el patrón de la regla y puede haber sangrados irregulares o ausencia de sangrados menstruales.

 

Método intrauterino (DIU)

Este dispositivo en forma de “T” o “ancla” formado por material plástico, metal (cobre) y un pequeño hilo se coloca en el interior del útero para dificultar el paso de los espermatozoides hacia las trompas. En sus últimas versiones el DIU contiene hormonas que aumentan su eficacia anticonceptiva y disminuyen la cantidad de sangre de la menstruación. Se implanta mediante una pequeña intervención y dura hasta cinco años. Normalmente, es un método escogido por las mujeres que ya han tenido hijos.

Tipos de píldoras anticonceptivas

Las píldoras anticonceptivas son uno de los métodos reversibles más efectivos para evitar el embarazo. Existen diversos tipos de anticonceptivos orales para las mujeres, para los que se requiere asesoramiento médico:

  • La píldora combinada es la más eficaz y común de las píldoras anticonceptivas. Contiene estrógeno y progestina. Por lo común, se toma durante 21 o 22 días consecutivos, seguidos de 6 o 7 en que se prescinde de ella, aunque también hay presentaciones con 28 comprimidos, sin paradas entre ciclo y ciclo.
  • La minipíldora contiene solo una hormona (gestágeno). Estaría indicada en aquellas mujeres que toleran mal los estrógenos o que tienen alguna contraindicación médica para su uso. Su eficacia es algo menor que la píldora combinada.
  • La píldora anticonceptiva de emergencia, o “píldora del día después”, no debe utilizarse de forma habitual, sino que solo es recomendable en casos inesperados en los que no se ha utilizado ningún anticonceptivo, se ha roto el preservativo o se ha utilizado mal.

 

¿Y para los hombres?

En los próximos meses, es muy posible que la píldora anticonceptiva masculina llegue al mercado. A principios de 2020 pasó las pruebas de seguridad y tolerabilidad. El anticonceptivo oral masculino, aún en fase beta, se llama 11-beta-MTCD, y la pastilla combina dos actividades hormonales en una, lo que produce una disminución de los espermatozoides al tiempo que preserva la líbido, según los investigadores de LaBioMed y la Universidad de Washington.

 

Métodos permanentes

Consisten en interrumpir el paso de los óvulos o los espermatozoides de forma definitiva. Como explica el Canal Salut de la Generalitat, se trata de la esterilización tubárica (ligadura de trompas y oclusión tubárica) en las mujeres y la vasectomía para los hombres.

La ligadura de trompas es una intervención quirúrgica más complicada que la vasectomía, por ello, esta última es mucho más habitual que la primera. La vasectomía es una técnica sencilla que no comporta riesgos y no afecta a la respuesta sexual. Además, actualmente existe la posibilidad de optar por una vasectomía reversible.

 

Métodos calificados como “naturales”

Se fundamentan en la abstinencia sexual temporal y son los menos seguros de todos. Consisten en identificar los días fértiles, señalando los días en que se pueden mantener relaciones sexuales “sin riesgo” de embarazo. Es muy importante señalar que estos métodos no son siempre efectivos, y que si no se desea un embarazo, lo recomendable es optar por otros sistemas.

 

El método Ogino o “del calendario” es uno de ellos. Consiste en calcular el día de la ovulación y abstenerse de tener relaciones durante varios días antes, durante y después de que esta se produzca. Antes de aplicar este método, se debe mantener un detallado registro de la duración de los ciclos, por lo menos durante un año, y hay que tener en cuenta que no es un método fiable para mujeres de ciclos menstruales irregulares.

 

Otros métodos naturales son el basado en la temperatura basal, con el que se mide la temperatura a diario para registrar las elevaciones de temperatura que siguen a la ovulación, y el de inspección del moco cervical, que en el momento más fértil es una secreción profusa, más fluida y transparente. La eficacia de estos métodos depende de la habilidad de cada persona y no se consideran, en general, seguros.