La práctica del deporte, como actividad física intensa, somete a nuestro cuerpo a una gran tensión y no tenemos ninguna certeza de cómo la soportará. La única manera de saberlo, o de tener indicios de ello, es hacerse una revisión médica deportiva. Es una prueba sencilla en la que se analizan antecedentes de patologías en la familia y se hace una exploración del sistema cardiovascular para detectar posibles alteraciones de su funcionamiento.

En contra de lo que se suele pensar, la revisión médica deportiva no está pensada sólo para aquellos deportistas de alto nivel o federados. Es una prueba que, según los especialistas, se debería hacer todo el mundo que practique deporte de manera regular, por suave y amateur que sea. Porque no se puede dar por hecho que los deportistas, incluso los de alto rendimiento, son individuos necesariamente sanos. Por lo tanto, se recomienda que todo el mundo que haga deporte de manera regular, sean niños, jóvenes o adultos, pasen una revisión médica al principio de cada temporada, es decir, una cada año.

En qué consiste

La revisión médica deportiva consta de varios procedimientos:

  • Una valoración de los antecedentes personales y familiares que puedan afectar a la práctica del deporte, como patologías previas del sistema cardiorespiratorio y circulatorio -muerte súbita, infartos, asma… -. También se indaga sobre enfermedades crónicas o hereditarias en la familia.
  • Una exploración física completa.
  • Un electrocardiograma de reposo.
  • En función del estado del paciente y del deporte que practique, el médico puede creer necesario realizar una prueba de esfuerzo para ver cómo responde el cuerpo a la actividad física intensa. En este caso, la visita debe hacerse preferiblemente con ropa y calzado deportivos.

La primera parte, la de los antecedentes, es una fuente muy importante de datos para el médico, ya que le permite afinar mejor en la exploración posterior e incluso estar alerta de determinadas patologías que aún no hayan dado síntomas o no hayan sido detectadas. Por lo tanto, es necesario que el paciente sea cuidadoso y concreto en sus respuestas.

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Orientar y prevenir

La revisión médica deportiva debe servir sobre todo para dos cosas: prevenir y orientar. En cuanto a la prevención, puede detectar factores de riesgo de sufrir lesiones musculoesqueléticas, sobre todo si hay lesiones anteriores que no estén bien rehabilitadas. También puede servir para establecer pautas de rehabilitación y de recuperación.

En el terreno de la orientación, el médico puede definir qué actividades son las mejores para el paciente, con el objetivo de preservar su salud y mejorar su rendimiento. También puede servir para concretar si alguna actividad deportiva no es apta para esa persona y es preferible evitarla. En general, pues, se trata de orientar en la buena práctica del ejercicio e instruir en unos hábitos deportivos correctos, en función del deporte que se practique.

Para los deportistas federados, la revisión médica es obligatoria para la obtención del correspondiente seguro médico, que cubre las lesiones durante la práctica deportiva.