Una colonoscopia es una prueba médica extremadamente útil en la detección de diversas patologías en el colon, sobre todo el cáncer en esta parte del intestino. Pero mucha gente la afronta con muchas dudas, e incluso miedo, porque para realizar la exploración se debe introducir un endoscopio flexible por el ano que permite analizar el revestimiento del recto y el colon. Es una prueba corta y normalmente indolora, pero requiere una preparación previa por parte del paciente.

Para que el procedimiento sea efectivo, el intestino debe estar totalmente limpio. Sino, la exploración podría no resultar útil y habría que repetirla. Para conseguir limpiar completamente el aparato intestinal, el médico receta al paciente una solución oral que hace de laxante y que debe tomarse el día antes de la prueba.

 

Preparación desde tres días antes

La preparación completa para una colonoscopia comienza tres días antes de la exploración. En ese momento, se debe hacer una dieta pobre en residuos y baja en fibra. Esto significa que están prohibidos productos como embutidos, pasteles, verduras, legumbres, ensaladas, fruta, carne y pescado en salsa o bebidas con gas, entre otros. Las comidas deben contener, pues, arroz, pasta, carne y pescado a la plancha, huevos duros y café o té.

También es necesario informar al médico de los medicamentos, suplementos y vitaminas que se puedan estar tomando, ya que pueden interferir en la limpieza correcta del recto y el colon. Normalmente, los anticoagulantes o aspirinas están restringidos horas antes de la exploración.

El día anterior de la prueba es cuando es necesario tomarse la solución oral prescrita por el médico. Al ser una preparación que hace de laxante, es recomendable quedarse en casa ese día. La diarrea puede empezar enseguida, a los pocos minutos de tomarse la solución oral, y alargarse hasta tres horas. También es habitual que este proceso cause molestias abdominales. Además, no se puede comer nada sólido durante las 24 horas previas a la exploración, pero sí beber líquidos transparentes.

Con todo el proceso completado finalmente llega el día de la prueba. Es habitual que el médico suministre al paciente algún medicamento para aliviar las molestias que pueda causar la introducción del endoscopio, como puede ser un sedante que ayude a calmar los nervios. Por eso se recomienda ir a la prueba acompañado de alguna otra persona, ya que quizás cuando acabe el paciente está algo desorientado.

La recuperación de una colonoscopia suele ser muy rápida. Sin embargo, se pueden tener algunos retortijones abdominales. Esto se debe al aire que ha entrado en el colon durante la prueba. Se soluciona de forma natural y entonces ya se puede volver a la dieta equilibrada habitual para reconstruir la flora intestinal.

intel·ligència emocional

Una potente herramienta de prevención

La colonoscopia es una de las herramientas más importantes que posee la medicina actual para la prevención del cáncer de colon. Cada año se diagnostican 35.000 nuevos casos de esta enfermedad pero el 90% se curan si se detectan a tiempo. Por eso es muy importante realizarse la exploración a partir de los 50 años, ya que normalmente este tipo de cáncer no presenta síntomas.

La colonoscopia también es muy útil en la detección de otras patologías, como pólipos y úlceras en el colon. Con la exploración, es posible realizar biopsias y así conseguir un diagnóstico muy fiable. También se utiliza cuando existen cambios inesperados en los hábitos intestinales o para analizar un sangrado rectal.