El acrónimo TAC corresponde a las siglas de tomografía axial computada y es una de las pruebas diagnósticas más utilizadas en los últimos años por su precisión frente a otros métodos. La prueba consiste en un aparato en forma de gran anillo, dentro del cual se coloca al paciente. Este anillo contiene un tubo de rayos X que se lanzan en forma de haces a través del paciente, según la zona a explorar. Al otro lado del anillo, un detector recibe los rayos X y mide la cantidad de radioactividad que ha atravesado a la persona.

Sería, pues, cómo hacer radiografías pero en rodajas muy finas. De cada lectura, el ordenador del aparato realiza un dibujo en dos dimensiones. Cuando el paciente o aparato se mueven un poco, se hace una nueva lectura y así sucesivamente. Con todos los cortes obtenidos, el ordenador ofrece finalmente una imagen tridimensional de la zona explorada, un notable avance respecto a las radiografías tradicionales, que ofrecen una imagen plana.

Usos del TAC

El TAC es muy útil sobre todo cuando otros métodos diagnósticos, como las radiografías o las ecografías, no han logrado llegar a un diagnóstico concreto. Con el TAC, se puede explorar todo el cuerpo del paciente, pero las áreas que se exploran de forma más común son el cráneo, el tórax, el abdomen y los huesos. Las indicaciones más frecuentes son:

  • Tumores en cualquier sitio.
  • Traumatismos.
  • Enfermedades inflamatorias o infecciones.
  • Enfermedades de los grandes vasos arteriales y venosos.
  • Malformaciones genéticas.
  • Enfermedades neurológicas
  • Enfermedades músculo-esqueléticas como hernias discales, etc.
  • Control post intervención quirúrgica.
  • Guía para realizar biopsias.
  • Localización de cuerpos extraños.

TAC 2

Hay que estar quieto

El problema principal de este método es que el paciente debe estar absolutamente quieto mientras se hace la prueba, ya que de ello depende la calidad de las imágenes que se obtengan. Con personas nerviosas o que sufren claustrofobia, o también con niños pequeños, se puede utilizar algún tipo de medicamento relajante o sedante suave. Hay que tener en cuenta también que el TAC proporciona radiación al paciente y, por tanto, cuanto menos dure la prueba mejor. Lo habitual es que dure entre 15 y 30 minutos. Por lo general, es mejor no comer desde cuatro horas antes de la prueba, pero no suelen haber restricciones en cuanto a los líquidos que se pueden ingerir. Para realizar la prueba, es necesario quitarse todos los objetos metálicos que se lleven encima, incluidas las prótesis dentales.

El primer TAC, de un cráneo, se realizó en 1971 y al año siguiente se iniciaron los ensayos clínicos de este método. Los resultados fueron tan buenos que enseguida ya había cinco aparatos en funcionamiento en el Reino Unido y Estados Unidos de América. En 1974 se realizó la primera tomografía de un cuerpo entero. Esta técnica fue desarrollada de forma independiente por el ingeniero electrónico y físico surafricano Allan McLeod Cormack y el ingeniero electrónico inglés Godfrey Newbold Hounsfield. Ambos recibieron el Nobel en 1979.