Las adicciones en la adolescencia son un problema social que, cada vez más, está derivando en un problema de salud pública. Los jóvenes empiezan a consumir sustancias tóxicas mucho antes y, en muchos casos, llevan a cabo policonsumos; es decir, abusan de distintas sustancias nocivas a la vez.

En España, las drogas más consumidas por los estudiantes de 14 a 18 años son el alcohol y el tabaco. Les siguen el cannabis y los hipnosedantes. Según la XIV Encuesta sobre uso de drogas en enseñanzas secundarias en España, publicada en diciembre de 2021 por el Ministerio de Sanidad, más de un 70% de jóvenes ha bebido alcohol en el último año, siendo la edad media de inicio de consumo los 14 años. Atracón y botellones forman parte de la manera de consumir para un gran porcentaje de ellos.

Por otro lado, destaca la facilidad de hacerse tanto con el alcohol como con el tabaco. Así, 9 de cada 10 estudiantes no aprecian ninguna dificultad para conseguir alcohol y tabaco si quisieran, a pesar de que la venta está prohibida a menores.

Dicha encuesta corrobora, además, que el consumo de las drogas ilegales es más común entre los chicos. Por su parte, las chicas consumen en mayor medida drogas lícitas, como el tabaco o los hipnosedantes.

 

¿Dónde nace la adicción?

El uso abusivo de sustancias nocivas puede derivar de una necesidad de aceptación social, pero no es la única causa de su aparición. Los antecedentes familiares son otro de los grandes factores de riesgo, al igual que sufrir algún trastorno de comportamiento, como pueden ser las depresiones o los comportamientos obsesivos compulsivos (TOC).

Además, uno de los grandes problemas en este sentido es la baja percepción del riesgo por parte de estos adolescentes frente al consumo de drogas, especialmente alcohol y cannabis: no son conscientes de las alteraciones psicológicas y neuronales que puede provocar el uso abusivo de estas drogas. El consumo adictivo de estas sustancias es especialmente perjudicial a edades tempranas, cuando el cerebro aún está madurando.

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¿Cómo actúa un joven con adicción?

Existen ciertos patrones de conducta que se repiten, habitualmente, cuando existe una adicción:

  • Un deseo intenso e incontrolable
  • Baja tolerancia. Se necesita aumentar la frecuencia o cantidad del consumo
  • Aparece el síndrome de abstinencia cuando se interrumpe o se disminuye el consumo
  • Cambios de humor en la persona y comportamiento rebelde
  • Dificultades a la hora de relacionarse con la familia o el ámbito social
  • Problemas económicos derivados de la adicción

 

Riesgos de la adicción

El consumo de drogas o las adicciones sin sustancia, como la ludopatía, deterioran gravemente la salud del adolescente, pero, además, pueden agravar otros problemas:

  • Marginación social
  • Trastornos mentales
  • Actividades sexuales de riesgo
  • Déficit en el rendimiento escolar

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Prevención

La mejor fórmula para prevenir el consumo de sustancias tóxicas o cualquier otra adicción en un joven es la educación y el diálogo. En casa y en la escuela, deben buscarse momentos tranquilos en los que hablar del peligro que encierran estos hábitos y dar al joven las herramientas necesarias para desarrollarse, de manera saludable, en el futuro.

Lo ideal es, además, acompañar estas charlas con el ejemplo que se les da. Si los padres necesitan apoyo, es aconsejable acudir a psicólogos o médicos de atención primaria, que pueden añadir nuevas vías de enfoque.

 

Ludopatía (y adicción a los videojuegos)

La ludopatía es una de las principales adicciones sin sustancia entre la población más joven. Las casas de apuestas, el gaming o las apuestas online son, para muchos adolescentes, una grave adicción. Y ellos son el principal grupo de riesgo.

Son las llamadas adicciones comportamentales, y los adolescentes son muy vulnerables a ellas debido a su inmadurez biológica, y porque comportan una satisfacción inmediata.

En este sentido, los juegos han evolucionado de la mano de las tecnologías y, relacionado con el aumento de adolescentes enganchados a los videojuegos, ya en 2018, el Ministerio de Sanidad incluyó, por primera vez, este tipo de adicción en su Plan Nacional de Acciones. En este documento definía correctamente las diferencias entre el mal uso y la adicción a las nuevas tecnologías.

La Encuesta sobre uso de drogas en enseñanzas secundarias en España recogía, por segunda vez, el uso de videojuegos en los estudiantes de 14 a 18 años. Así, el 85% de estos jóvenes confirmaba haber jugado a videojuegos en el último año y, según los datos, más de un 7% presentava una posible adicción a las videoconsolas.

Los adultos o tutores deben estar alerta y observar ciertas conductas cuando el adolescente está jugando online o con videoconsolas, que de darse podrían acabar generando problemas en el joven:

  • El adolescente está absorto y no responde si se le llama
  • Mientras juega se pone tenso, incluso aprieta las mandíbulas
  • No aparta la vista de la pantalla
  • Va perdiendo interés por otro tipo de actividades que antes practicaba
  • Sufre trastornos del sueño
  • No respeta los horarios marcados en su hogar
  • Se distancia de amigos y/o familiares