Cerca de 3.000 personas han sido operadas de cadera este año en Cataluña para colocarles una prótesis. Pero todavía hay más de 2.600 en listas de espera. La operación consiste en la sustitución de la cabeza del fémur por un objeto artificial que imita sus funciones.

El encaje de la pierna con la pelvis, en la zona de la cadera, es una de las articulaciones que más desgaste sufre con la edad, sobre todo debido a la atrosis. El fémur, el hueso que recorre el muslo, se acopla a través de una cabeza en forma de bola que queda encajada en una abertura redonda de la pelvis, el hueso que conforma la cadera.

La unión queda sellada con un cartílago que asegura que el movimiento de la pierna sea estable y que protege los dos huesos del desgaste. Con el paso de los años, este cartílago va degenerando, a menudo debido a la artrosis, y lo que debería ser una almohadilla perfecta acaba provocando dolor, deformidad, pérdida de movilidad y desgaste inadecuado por el rozamiento de los dos huesos.

El desgaste no aparece, claro, de un día para otro, sino que es progresivo a lo largo de años. Durante este tiempo, seguramente los profesionales médicos han probado otras alternativas terapéuticas -tratamientos no quirúrgicos y otros tipos de intervenciones quirúrgicas- antes de plantearse la implantación de una prótesis total de cadera. Pero si el dolor no remite o empeora y la incapacidad se agrava, se debe optar por la prótesis.

Titanio, cerámica y polietileno

Maluc

La prótesis consiste en una pieza metálica -generalmente de titanio-, aunque también puede ser de cerámica, que sustituye la cabeza del fémur dañado. Tiene forma de bola a la que hay adherido un fragmento alargado que se introduce dentro del hueso de la pierna y asegura que quede bien fijado. El cartílago desgastado se retira y se coloca en su lugar una almohadilla artificial en forma de cúpula, que puede estar hecha de metal, de cerámica o de polietileno. Esta cúpula queda unida a la pelvis con una especie de cemento o bien se encaja a presión.

El tipo de prótesis que se utilice dependerá de la edad y de las condiciones físicas del paciente. Los materiales que se utilizan están diseñados en todos los casos para garantizar una movilidad similar a la de una articulación normal y son de larga duración y resistentes al desgaste.

Una mejora contínua

Con los avances contínos en tecnología médica, las intervenciones de prótesis de cadera ya no son tan invasivas como hace unos años y la estancia media en el hospital después de la operación se ha ido reduciendo progresivamente. Incluso, desde hace pocos meses ya se ha ensayado una intervención prácticamente sin ingreso hospitalario para determinados enfermos que cumplen los requisitos que lo pueden hacer viable.

También ha mejorado el manejo del enfermo y esto ha permitido que el postoperatorio sea más fácil de pasar y acostumbre a presentar menos complicaciones, a no ser que se produzca una infección. Una vez realizada la intervención, se deben tomar las precauciones necesarias para evitar movimientos peligrosos que puedan provocar tensiones en la nueva articulación y para asegurar que se mantiene en la posición correcta. En los días posteriores, también es importante hacer algunos ejercicios de rehabilitación -pautados por el equipo médico- para fortalecer los músculos, recuperar la movilidad de las articulaciones y asegurar un riego sanguíneo correcto.