Siempre que se acerca el final del año, solemos marcarnos metas, objetivos, para el año que está a punto de empezar. Son lo que llamamos buenos propósitos, porque son cosas que realmente queremos cumplir, ya que consideramos que tendrán una incidencia positiva en nuestro bienestar emocional y físico o en las condiciones de nuestro entorno. En pocas palabras, porque creemos que nos harán un poco más felices. Dejar de fumar, perder peso, hacer más actividad física, preocuparnos más de la familia y los amigos… la lista es larga y pretende ser nuestra hoja de ruta para el año que está a punto de empezar.

Y este proceso, el de marcarse unos buenos propósitos para el año que comienza, no es un mecanismo extraño de nuestro cerebro. Todo lo contrario. Los psicólogos explican que es muy normal en cualquier inicio temporal -ya sea de la semana, del mes o del año- ponerse unos objetivos en positivo, porque son estas metas, y su consecución gradual, lo que nos hace de motor de nuestra vida.

La pirámide de Maslow

En 1943 el psicólogo Abraham Maslow ya describió este fenómeno y creó la popular pirámide de Maslow, que él bautizó como jerarquía de necesidades. Según esto, cuando los seres humanos consiguen satisfacer sus necesidades más básicas, necesitan cumplir otras de más elevadas. Es decir, que ordenamos las necesidades en función de la importancia que tienen para nosotros.

Pero no siempre es fácil cumplir los objetivos nuevos, ya que los circuitos de las conductas que hemos aprendido durante años están bien impresos en nuestro cerebro. Un estudio de hace cinco años, del University College de Londres, afirma que para conseguir un nuevo hábito se necesitan 66 días, y no sólo tres semanas o un mes como se creía. Pero muchos nos rendimos antes. Se calcula que el 80% de nosotros abandonará los nuevos propósitos de fin de año antes de mediados de febrero.

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Cinco claves

La ecuación que hay que resolver, pues, es como mantenemos las ganas de cumplir unos buenos propósitos que nosotros mismos nos hemos fijado, porque creemos que nos aportarán beneficios, pero que a la hora de la verdad nos cuestan un esfuerzo muy grande. Pues los expertos dicen que hay cinco claves para salir adelante:

1 – Fíjate las metas que quieres conseguir y ponles una fecha. Y a partir de ahí, no te hagas tú mismo trampas al solitario dilatando el compromiso

2 – Visualiza tu objetivo. Las emociones positivas son lo que nos mueve y, por tanto, imagínate como serás o estarás con aquel objetivos que te has marcado

3 – No te castigues si fallas. Vuelve a intentarlo manteniendo el compromiso con lo que te habías propuesto

4 – Piensa en positivo. Si te planteas los objetivos en negativo, al final acabarás decidiendo que no tienen sentido

5 – Crea hábitos para mantener la motivación. Si has elegido hacer 30 minutos de ejercicio físico al día, por ejemplo, tal vez es mejor empezar por hacer menos e ir incrementando paulatinamente la duración. Hacer pequeños pasos va bien para no caer