La densitometría ósea, también conocida como prueba DEXA, es un tipo de radiografía indolora y rápida que utiliza bajas dosis de rayos X para medir la fuerza y la densidad mineral ósea (DMO). Con este examen se pueden diagnosticar enfermedades como la osteoporosis o la osteopenia. Y también es una prueba muy utilizada para conocer, en ciertas personas, el riesgo de sufrir una fractura.

 

La pérdida de densidad mineral ósea (DMO)

Cuanto mayor es el contenido de minerales de un hueso, más denso y fuerte es. Como consecuencia, presenta un menor riesgo de sufrir fracturas. Por el contrario, un hueso con poca densidad mineral ósea tiene más posibilidades de romperse.

Los resultados de la densitometría ósea se informan como puntajes T o Z, que se calculan mediante programas informáticos específicos.

  • Puntuación T: muestra la cantidad de masa ósea en comparación con la de un adulto del mismo género con una capacidad ósea máxima. Es una puntuación importante para prevenir futuras fracturas.
  • Puntuación Z: muestra la comparativa con un grupo de personas de la misma edad y género. Permite monitorizar al paciente o el tratamiento que ya sigue.

Cuando la DMO es más baja de lo considerado normal, el médico puede diagnosticar osteopenia. Este trastorno suele considerarse la antesala de una enfermedad más grave y que afecta a muchas personas, especialmente mujeres a partir de los 50 años: la osteoporosis. Esta se da cuando la pérdida de masa ósea es aún más severa, y puede provocar, además de fracturas, dolor permanente, postura encorvada, pérdida de estatura…

 

La densitometría, clave para detectar la osteoporosis

El uso de la densitometría ósea experimentó un importante impulso tras la publicación, en el año 1994, de un informe técnico de la Organización Mundial de la Salud (OMS). A partir de ese momento, el diagnóstico de osteoporosis ya no requería solo la presencia previa de la fractura ósea, sino que, gracias a esta prueba, se contaba con un método que permitía diagnosticar la osteoporosis con mayor rapidez, antes de que se complicase o que tuviese lugar alguna fractura.

Pese a que pueda recordar a otras pruebas, como una radiografía, una DEXA es distinta. Una densitometría ósea mide el contenido de calcio y otros minerales de los huesos, algo que no puede calcularse con una radiografía normal.

Según la International Society for Clinical Densitometry (ISCD), se aconseja realizar una densitometría ósea a todas las mujeres mayores de 65 años y a todos los varones mayores de 70 años. Asimismo, es recomendable para pacientes que presentan factores de riesgo para que su densidad mineral ósea sea baja, como el uso de ciertos medicamentos, haber tenido una factura previa o presentar un bajo peso corporal.

 

¿Cada cuánto tiempo se debería repetir una densitometría?

En pacientes que ya estén recibiendo algún tratamiento para combatir una baja densidad ósea, se estima que cada dos años es suficiente. Si no reciben tratamiento, la periodicidad variará entre los dos y los cinco años, según los valores densitométricos detectados en la última prueba.

En las mujeres postmenopáusicas, se recomienda, además, repetir la exploración al año de la primera DEXA, para establecer la tendencia de la evolución de la masa ósea.

Los médicos, además, suelen tener en cuenta una serie de factores de riesgo a la hora de determinar si una persona es más o menos propensa a sufrir pérdida de masa ósea. Son los siguientes:

  • Bajo índice de masa corporal
  • Mujeres posmenopáusicas que no reciben estrógenos
  • Antecedentes familiares de fractura de cadera
  • Tabaquismo y/o consumo excesivo de alcohol
  • Uso de medicación que se asocia con pérdida de masa ósea, como los corticoesteroides en altas dosis o por tiempo prolongado
  • Enfermedades que afectan a la salud ósea, como la artritis reumatoide, y enfermedades inflamatorias de los huesos, diabetes, hipertiroidismo, etc.

 densiometria

¿Debo prepararme de manera especial para la DEXA?

Cuando se debe realizar una prueba compleja, se tiende a pensar que el nivel de preparación es directamente proporcional. Y no siempre es así. Pese a que la densitometría requiere prescripción médica, normalmente del traumatólogo o el ginecólogo, el paciente no debe llevar a cabo una preparación especial. Podrá consumir alimentos y medicamentos con normalidad el día anterior.

De todas maneras, sí existen ciertas recomendaciones:

  • No tomar suplementos de calcio como mínimo 72 horas antes de la prueba.
  • No haber realizado alguna prueba médica con contraste dos semanas antes.
  • Ir con ropa cómoda sin botones, cremalleras, cinturones… que obstruyan la visibilidad.
  • Llevar los resultados de densitometrías pasadas, si los hubiera.
  • No realizar la prueba si se está embarazada o se sospecha que se podría estarlo.

 

Normalmente, se realizan imágenes de la columna y del fémur. No obstante, en el caso de que alguna radiografía no fuera interpretable en el momento del examen, se tomaría una imagen del antebrazo. Para el diagnóstico de la osteoporosis, se suele medir la densidad ósea de las vértebras L2, L3 y L4, así como el cuello del fémur.

La prueba dura entre 10 y 30 minutos, dependiendo del equipo que se utilice y de qué partes del cuerpo se examinen. El paciente se ubicará en el densitómetro (equipo) acostado en decúbito supino (boca arriba) y tendrá que quedarse quieto. El aparato pasará por encima del paciente sin tocarlo, realizará la toma de las imágenes correspondientes y así finalizará la prueba.

 

¿Cuáles son los beneficios de una densitometría?

  • Es un examen no invasivo y de poca duración
  • La cantidad de radiación es muy pequeña
  • Permite descubrir al instante si hay o no osteoporosis o riesgo de fractura
  • Ayuda a determinar si debe iniciarse un tratamiento o estudiar sus avances
  • No requiere anestesia para llevarse a cabo
  • No deja rastros de radiación X en el paciente.

Dr. Carles Rabassa
Director Médico de Atlántida